MIKEL AGIRREGOMEZKORTA: Cocinero y fraile en Lasesarre.

Mikel Aguirregomezkorta HistoricoBarakaldoCF
Mikel Agirregomezkorta con el Barakaldo C.F. en Riazor 1997
Tarde de inicio de verano. El calor aprieta inclemente e invita a la charla sosegada al resguardo de ese sol al que, con seguridad, nuestro protagonista habrá tenido que soportar con aún mayor rigor en la tierra manchega en la que se hizo mayor como futbolista. A primera vista nuestro interlocutor se conserva de maravilla: físicamente Mikel Agirregomezkorta no dista mucho de aquel chaval que, procedente del Leioa, aterrizó en Lasesarre hace 22 años. Más de dos décadas en las que ha tenido la oportunidad de jugar play-offs con el Barakaldo, fichar por el Athletic, llegar a primera con el Albacete y ser el titular del banquillo gualdinegro: ahí es nada. La conversación, sin duda, promete.

Mikel, tú llegas al Barakaldo en la temporada 95-96 procedente del Leioa, con 21 años recién cumplidos. Una temporada en la que no tuviste demasiadas oportunidades.
Sí, estuve dos años en el primer equipo del Leioa, en Primera Regional, y vengo al Barakaldo de la mano de Juanjo Benito, que entonces trabajaba para el club. La temporada comenzó con Felipe Mintegi como entrenador, al que destituyen en la 12ª jornada y que es sustituido por Koldo Agirre y, sí, la verdad es que no tuve demasiadas oportunidades. El salto de cuatro categorías fue grande y, además, pasé de jugar de media punta a hacerlo en la banda izquierda. Creo que podía haber jugado más, pero viniendo de Primera Regional y jugando en un puesto que no era el mío, tampoco me podía quejar.

¿Cómo valoras ese primer año en el Barakaldo?
Fue un año que me sirvió de mucho, pese a que solo jugué 14 partidos y no conseguí anotar ningún gol. Verme en fútbol semi-profesional y con un equipazo en el que destacaban jugadores como Ibarrondo, Fuentes, Peña, Camacho o Sarriugarte, que empezó con nosotros pero se fue a la Gramanet. La verdad es que terminé la temporada contento. No obstante, solo conseguimos ser séptimos al final de temporada.

La temporada siguiente ya fue otra cosa para ti…
Sí. Comenzó la temporada Koldo Agirre en el banquillo, con el que casi no tuve oportunidades, pero tras una derrota por 3-0 en Zalla le sustituye Txiki Dueñas, que pasó a jugar con tres delanteros y confió en mí. Jugábamos Moska, Aitor Agirre y yo, con un fútbol más directo y la cosa salió fenomenal, porque entramos en el play-off y, además, terminamos la temporada muy fuertes.

Aitor Agirre, Gonzalo, Mikel HistoricoBarakaldo C.F
Aitor Agirre, Gonzalo y Mikel Agirregomezkorta juntos en el Barakaldo C.F.

Una temporada en la que se había mantenido parte del bloque de la anterior, pero que además se había reforzado con gente importante
Vinieron Kepa Zarraga, Zamarripa, Moska, Izurza o Ayarza. Tuvimos mala suerte porque el grupo que nos tocó era muy fuerte: dos históricos como Córdoba y Elche más el Depor B de la generación de los Viqueira, Deus, Maikel,… A nivel personal fue una temporada en la que jugué bastante, quizás porque frente a Koldo Agirre, que apostaba por gente más veterana, Dueñas lo hacía por más jóvenes.

Es obligado preguntarte por el partido de liga frente al Real Unión de la jornada 15 en Lasesarre…
Salí del banquillo a falta de 13 minutos para el final con 1-1 en el marcador e hice un hat-trick que nos sirvió para ganar el partido por 4-1. ¡La pena que no haya imágenes de ello! Fue increíble: balón que tocaba, balón que metía. Nos adelantamos con un gol de Zamarripa y nos empató Irazoki, que años más tarde fue compañero mío en el Albacete. Recuerdo que uno de mis goles fue desde fuera del área con la zurda, por la escuadra; los otros dos fueron de cabeza, tras centros desde la banda derecha y la izquierda. Creo que ese partido fue el que me dio el empujón definitivo para que confiaran en mí. También me acuerdo del gol que le hice al Bilbao Athletic en la 36ª jornada en una victoria por 0-1 y que nos sirvió para meternos en el play-off. La verdad es que fue un año bueno, pero la pena fue nuestro mal papel en el play-off.

Tras entrar en el play-off, ¿veíais posibilidades reales de subir o el objetivo ya estaba cumplido con haberlo logrado?
Sabíamos que era muy complicado, pero íbamos con todas las de la ley a intentar ascender. Además, todo el pueblo estaba pendiente del play-off, había banderas por la calle; no puedes ir derrotado con ese entorno. Comenzamos bien, empatando a uno en Riazor con el Depor B, pero luego sendas derrotas contra el Córdoba por 1-2 y 3-0 y un empate a dos en Lasesarre con el Depor B nos dejaron sin posibilidades. Uno de los recuerdos que tengo del play-off es el viejo Lasesarre casi lleno. Fue un pasada.

Mikel Agirregomezkorta Cordoba 1997 HistoricoBarakaldoCF
Mikel al salto frente al Córdoba C.F. Play-off 96/97

Salida de Lasesarre
Tus buenas actuaciones te sirven para fichar por el Athletic la temporada 97-98, aunque no llegas a debutar con el primer equipo.
Jugué muchos amistosos e hice pre-temporada con Luis Fernández en el banquillo, pero era muy complicado entrar en aquel gran equipo que acabó entrando en Champios League.

Sí, eres habitual con el Bilbao Athletic, con el que disputas 36 partidos y consigues 8 goles, el primero de ellos en la cuarta jornada en Lasesarre…
Sí. Fue un partido que ganamos por 3-4. Al descanso ganábamos por 0-3, con dos goles de Aitor Agirre y el mío, pero el Barakaldo nos empató con goles de Moska por partida doble y Aitor Bouzo, y en el descuento marcó Iker Begoña el gol definitivo.

Tras otra buena temporada en el filial rojiblanco llegas al Lleida la temporada 99-00, con nada menos que el barcelonista Víctor Muñoz en el banquillo.
Estuvo bien. Ya en segunda división, en fútbol profesional. Nos quedamos a solo tres puntos del ascenso a primera. También llegamos a 1/8 de final en la Copa del Rey, pero aunque jugué 24 partidos no anduve fino de cara a portería. Respecto a Víctor, la verdad es que como entrenador era igual que como jugador: nos poníamos a hacer el “fartlek” (sistema de entrenamiento consistente en hacer principalmente ejercicios de carrera, N. del A.) y nos doblaba. Su despliegue físico era increíble.

La siguiente campaña inicias tu andadura en el Albacete y, curiosamente, en la primera de ellas coincides con Axier Intxaurraga que, al igual que tú, también ha sido jugador y entrenador del Barakaldo.
Sí, él venía del Elche. Tuvimos muy buena relación. También coincidí con otros ilustres como Amunike, Javi Guerrero, Toril o Sabas. Jugué 32 partidos e hice seis goles, siendo segundo máximo goleador del equipo. La siguiente temporada fue otra cosa, por culpa de una lesión del ligamento cruzado en la quinta jornada contra el Badajoz. Había marcado de cabeza en la primera parte, pero en la segunda mitad en una jugada subí a presionar a Txutxi, central del Badajoz, se me va la rodilla y me rompo el ligamento cruzado. Estuve siete meses de baja y reaparecí en un partido en el Carlos Belmonte ante el Burgos, en el que tuve la suerte de marcar.

Y llegamos a la temporada 2002-03, la del ascenso a primera.
Esa campaña solo hice dos goles, pero siempre me recuerdan el segundo de ellos, puesto que lo conseguí en un partido que en Albacete conocen como ”el día del ascenso”. Jugábamos ante el Levante, con el que en la ida habíamos empatado a dos y al que sacábamos varios puntos, por lo que era fundamental mantener el average. Empezamos perdiendo 0-2, me sacan del banquillo y en el primer balón que toco marco de cabeza. Empatamos en el descuento, lo que nos sirvió para mantener las distancias y acabar ascendiendo.
El salto a primera división
Y por fin en primera…
…e hicimos buena campaña y nos salvamos con holgura. Para mí, que había empezado en primera regional, fue una gozada, disfruté como un enano. Recuerdo que estaba en el Bernabeu defendiendo un córner, y miraba hacia arriba para contemplar el escenario. Tenía claro que, con todo lo que me había costado llegar, había que disfrutar y así lo hice. Por si fuera poco, tuve la suerte de jugar, entre otros con Santi Denia, uno de los heroes del doblete del Atlético de Madrid, el mundialista Pablo Ibáñez o Almunia, con quien compartía habitación.

También juegas en San Mamés
Sí, lo recuerdo porque la gente me aplaudió mucho cuando salí del banquillo. Nos adelantamos por 0-1, pero a escasos minutos para el final empató Iraola.

¿Qué impone más, el Bernabeu o el Nou Camp?
¡San Mamés! Cuando el público empieza a gritar “Athletic, Athletic”, en la grada impone mucho, pero en el campo, aún mucho más.

Pones punto y final a tu carrera como futbolista en el Alicante
Me lesioné muy pronto, con una lesión de desgaste que me tuvo todo el año sin jugar. La siguiente temporada hice la pretemporada, pero con dolores, asi que llegué a un acuerdo con el club y rescindí el contrato.

Historico Barakaldo CF 1997
Los convocados del Barakaldo C.F.  en Basarte para enfrentarse al Amurrio Club 95/96

ETAPA DE ENTRENADOR

Tras dejar el fútbol como jugador, inicias tu andadura como entrenador…y nada menos que en el Barakaldo
Sí, el Barakaldo fue mi primer equipo como entrenador. Llegué a falta de ocho jornadas para sustituir a González Etxebarria, que había sido cesado tras una mala racha que metió al equipo abajo, pero conseguimos salvarnos.

Por cierto, aunque ya había debutado con el propio González Etxebarria, tú das continuidad a Jon Ander Serantes en la portería. Veías que ahí había portero…
Sí, y de hecho ahora soy su representante. Cuando llegué hablé con los dos porteros, Serantes e Igor Etxebarrieta, y les indiqué que yo iba a poner al que viera mejor en cada momento y en ese momento apuesto por Serantes sabiendo que yo también me jugaba mucho. Estuvo fenomenal, terminó muy bien la temporada y comenzó la siguiente en la misma buena línea.

Llegamos a la infausta temporada 2010-2011, que culmina con el descenso del Barakaldo a tercera.
Reconozco que pequé un poco de novato. El error que cometo ese año es no saber reinvidicarme en las altas y en las bajas, pero yo entiendo que no tengo peso para imponer mi criterio. Me dio mucha pena ese año, porque estuve 16 partidos, de los que ganamos cuatro, empatamos otros cuatro y perdimos ocho, pero el equipo no jugaba mal. Recuerdo el partido en Lasesarre ante el Logroñés, en la 16ª jornada, en el que perdimos por 1-2, pero tuvimos hasta nueve claras ocasiones de gol, tres palos,… Con 1-0, un tremendo disparo de Eneko Rubio fue repelido dos veces por el poste y al final del encuentro, incluso el público de Lasesarre nos despidió con aplausos. Para mí fue una lástima, sobre todo porque el equipo estaba unido. Habíamos hecho buenos partidos fuera de Lasesarre: en Mendizorroza, donde el Alavés nos igualó en el descuento, o en el Tartiere, donde perdimos por 2-1 también en el descuento. Era cuestión de tiempo que el equipo fuera hacia arriba, jugábamos bien y los jugadores estaban conmigo a muerte. De hecho, pese a que me cesaron, no se volvió a ganar ningún partido el resto de la temporada. Yo, hoy, estoy completamente seguro de que hubiera salvado a aquel equipo, era un equipo muy alegre, había muy buen rollo en el vestuario.

¿Qué recuerdos te llevas de tu paso por el Barakaldo?
Es un equipo que me ha marcado. Estoy superagradecido, porque me dio la oportunidad de salir de regional y, al final, fue un trampolín para mí. Es un club que te llena y, además, yo tengo familia de Barakaldo con lo que, por ese lado, también me sentía identificado. Una vez que sales de allí, siempre estás siguiendo al Barakaldo.

Además tuviste la suerte de jugar en el viejo Lasesarre.
¡Nostalgia pura y dura! Ahora te pones a pensarlo y sí, el nuevo es muy bonito, pero al final el ambiente que había en el viejo Lasesarre era especial: aquella tribuna de madera, aquel fondo lleno,… Tenía otro encanto.

Anoeta Mikel Agirregomezkorta HIstorico Barakaldo
Mikel en Anoeta siendo jugador del Barakaldo C.F.

Un artículo de EL ZURDO para HISTÓRICO BARAKALDO C.F.

AIZPURU, OTRO DE LOS RETOÑOS DEL CHOPO

Aizpuru portero Barakaldo CF

Haber hablado con José Miguel Aizpuru (26/10/1948 Bilbao, Bizkaia), aunque haya sido telefónicamente, es una de esas muescas que uno deseaba hacer en su culata gualdinegra. Dicho y hecho. Con el que durante cuatro temporadas fuera el inquilino de la portería del Barakaldo CF hemos compartido vivencias de una época que tuvo probablemente las luces más brillantes de la historia gualdinegra, pero también esas eternas sombras, que nos son tan propias y conocidas, y, por qué no decirlo, tan intrínsecamente nuestras.

Aizpuru fue uno de tantos retoños de la cantera bilbaína que crecieron alrededor del mítico y legendario chopo de San Mamés, José Ángel íribar, y que ante la imposibilidad de disfrutar de minutos entre los tres palos de la meta rojiblanca, optó por buscarse la vida en otras latitudes. A uno le vienen a la cabeza los Deusto, Burgueña, Basauri o Santamaría que encontraron acomodo en equipos de Andalucía o Levante. No decidió hacerlo tan lejos el protagonista de nuestra entrevista, José Miguel Aizpuru, aunque su primera incursión fuera de nuestra tierra fue, como la de tantos otros por aquel entonces, para cumplir el servicio militar. En concreto, la temporada 70-71, jugó en el Racing de Ferrol. “Pero no llegué a debutar”, nos cuenta. “Me rompí el escafoide y estuve casi dos meses escayolado”.
De vuelta a Bilbao, en la temporada 71-72 comienza con el Bilbao Athletic en tercera división, pero ese mismo año Salvador Artigas, entrenador del Athletic, reclama su presencia en la primera plantilla, donde comienza también la siguiente campaña a las órdenes del serbio Milorad Pavic, en la que los rojiblancos obtienen el título de Copa ante el Castellón, “pero tenía por delante a Íribar, que eran palabras mayores, y a Marro, así que como no jugaba nada, y pese a que tenía otro año de contrato, hablé con el gerente José Ignacio Zarza y le dije que me buscara algo. Vino el Burgos, así que me fue allí”, nos cuenta. En el cuadro castellano, Aizpuru pasó dos temporadas, ambas en segunda división, jugando un total de 21 partidos, abandonando el club a la conclusión de la campaña 74-75. “Recibí la llamada de José Ignacio Méndez (entonces Secretario General, N del A.) para fichar por el Barakaldo, y como ya tenía dos hijos y el tercero venía en camino dije, ¡nos vamos para casa!”.
Su primera temporada en el Barakaldo fue la 75-76. “Con Juanito Arriarán en el banquillo jugamos la promoción de ascenso a segunda contra el Cádiz, tras quedar segundos por detrás del Pontevedra”, recuerda. Una promoción en la que las opciones gualdinegras fueron más bien pocas: “El Cádiz era un equipo muy bueno, en el que, entre otros, destacaba especialmente el delantero barakaldés Íbañez. Allí perdimos por 3-0 y aquí, aunque nos adelantamos con un gol de Txiki Sainz, ganamos por un insuficiente 3-2”.

Aizpuru Lasesarre Barakaldo CF
Aizpuru defendiendo la portería del Barakaldo en Lasesarre

La siguiente temporada se produce la llegada, procedente de la Gimnástica de Torrelavega, de Manuel Fernández Mora Moruca, probablemente el entrenador que más profunda huella haya dejado en Lasesarre y a quien Aizpuru recuerda con enorme cariño. “Moruca era un fenómeno. Además era muy compañero, todos estábamos muy contentos con él. Era un tío muy normal del que recuerdo que le gustaba mucho la pizarra: antes de cada partido nos ponía delante de ella para ilustrarnos la táctica con muñequitos”, recuerda Aizpuru. Lo cierto es que el Barakaldo se pasea en el grupo I de la Tercera División y consigue el retorno a la división de plata del fútbol español. “Nos hinchamos a meter goles. Teníamos buena gente arriba: Larreina, Sebas, Regúlez,… “, comenta.
No obstante, lo mejor de la trayectoria del guardameta bilbaíno en su periplo fabril estaba por llegar. “Mantuvimos la buena plantilla que teníamos y llegaron dos refuerzos del Bilbao Ath.: Bengoetxea y Sarabia. Tampoco es que estuviéramos muy al corriente de lo que podían llegar a ser, sobre todo Manolo”, nos cuenta, al tiempo que aprovecha para recordarnos una anécdota: “Recuerdo que cuando llegaron, en un entrenamiento estaba con Moruca, que como te he comentado era una persona muy cercana, y cuando empezamos a ver las evoluciones de Sarabia, le dije, «oye míster, ¿pero quién es este tío que nos han traído aquí?». ¡Fíjate tú la que armó!”, comenta divertido. Y es que la aportación goleadora de los dos cedidos resultó determinante para que aquella temporada 77-78 el Barakaldo rozara la hazaña del ascenso a la máxima categoría. “Además de ellos, teníamos una plantilla muy completa a la que también habían llegado el defensa Docal, procedente del Valladolid, y el centrocampista Duñabeitia, procedente del Zaragoza, entonces en primera división. Estaban Manolo, Carmelo, Martín, Dueñas… Así y todo, empezamos la temporada pensando en no bajar a tercera, pero empezamos a sumar y nos metimos arriba. Hacíamos bromas y todo: «¡El año que viene: Barakaldo-Barcelona. Ya verás tú cuando vengan y vean esta tribuna y estas casetas! », rememora jocoso. Lo cierto es que el equipo gualdinegro llega a la última jornada a dos puntos de segundo y tercer clasificados, el Celta y el Recreativo de Huelva, a los que supera en el average particular, por lo que necesita de una victoria en Tenerife y de la derrota de uno de los dos. “ la mala suerte de que tanto el Castellón, rival del Recreativo, no se jugara nada, como que al Getafe, del Celta, le bastara un empate para salvarse”, señala. Los tres partidos se saldan con empate a cero y el sueño del ascenso se esfuma.
Para Aizpuru, la clave de aquella exitosa campaña estuvo en el gran ambiente reinante en la plantilla: “Era un grupo en el que yo era de los más veteranos, porque empezaban chavales como Sebas, Delgado o Manolo, pero hacíamos un gran grupo. Acababa el entrenamiento y nos íbamos todos a tomar una cerveza a un bar que había a la vuelta de Lasesarre”. Y en concreto, tiene un recuerdo muy especial para un hombre, todo furia y pundonor: Larreina. “Habría que hacerle un monumento en Lasesarre”, apunta.

Plantilla Barakaldo 1977-79 Lasesarre
Plantilla del Baracaldo C.F. 1977/78 al final de temporada. Aizpuru, el primero de la fila de arriba

Un nuevo descenso
Y fiel a lo que ha sido nuestra historia, paso del blanco al negro sin solución de continuidad. Se produce el retorno de Sarabia y Bengoetxea al Athletic, la marcha de Benito al Recreativo, y Mora se va a probar fortuna al banquillo de uno de los gallitos de segunda: el Elche (donde, por cierto, solo dura 14 partidos). Su sustituto fue Manuel Martínez Canales, “Manolín”. La campaña concluye con un incontestable descenso, pese a que la pretemporada auguraba todo lo contrario. “Ganamos el torneo Príncipe Felipe en Santander, venciendo a dos primeras como el Racing y el Sporting de los Morán, Quini, Ferrero o Cundi, que venía de acabar quinto y que esa temporada sería subcampeón de liga. Pero es que también habíamos superado por penaltis al Athletic en Lasesarre en las semifinales de los “Juegos de Euskadi”, señala Aizpuru, para quien una de las claves estuvo en la falta de acierto arriba: “No le hacíamos un gol ni al arco iris. Recuerdo que nos trajeron cedidos del Burgos al argentino Cioffi y a Emilio Faubel, pero no hubo manera. Además, Manolín quizás estaba ya un poco de vuelta de todo, y su sustituto, García de Andoín, tampoco consiguió enderezar la marcha”.
Uno de los borrones particularmente dolorosos de aquella campaña se produce en la octava jornada, en un encuentro ante el Cádiz en Lasesarre, que concluye con una contundente derrota por 0-5 y con la dimisión en bloque de la directiva encabezada por Jose Mari Bañales. “Aquel partido no lo jugué. Recuerdo que el día anterior llamé a Juanjo Campa, el masajista, por una molestia que tenía en el vientre y que parecía apendicitis. Me llevaron a la clínica y me realizaron unas pruebas en las que no se detectó nada, pero por precaución me quedé en el banquillo y Manolín, que las pasaba canutas, me decía «¡Ay Dios mío, ahora esto!»”, recuerda, al tiempo que aprovecha para ensalzar la figura de Jose Mari Bañales: “Era una persona entrañable, un fenómeno. Me dio muchísima pena cuando se marchó”.
Con el descenso, llega también la decisión de José Miguel Aizpuru de dejar el fútbol, pese a que todavía solo tenía 30 años. “Podría haber seguido. El presidente Andrés Vázquez quería que continuara y también me llamó José María Negrillo, que había sido ayudante de Max Merkel, y que me había entrenado en el Burgos, para que me fuera al Jerez, pero había comenzado con algunos negocios así que decidí dejarlo”, señala. Aunque no del todo: Aizpuru nos recuerda una divertida anécdota que le sucedió unos meses después. “Estaba por Deusto cuando de repente me ve el presidente del Deusto, que entonces militaba en tercera división, y me dice que les tengo que hacer el favor de jugar con ellos, ya que tienen a sus dos porteros lesionados. Le dije: ¡no me jodas, que llevo más de medio año sin jugar! Pero ante su insistencia me tuve que poner los guantes de nuevo. Jugamos contra el Lagun Onak y el Talavera. Después del primer partido, tenía agujetas”, nos recuerda.
Después de casi 40 años de su paso por el Barakaldo, de cuya actualidad le gusta estar al tanto, Aizpuru evoca con mucho cariño su paso por nuestro equipo. “A mí en el Barakaldo me salió todo bien. La verdad es que no tengo más que buenos recuerdos de mi Barakaldo”. Y, creenos José Miguel, los que tuvimos la suerte de verte defender la portería gualdinegra, no tenemos más que buenos recuerdos de ti.

Una entrevista de  EL ZURDO para HISTÓRICO BARAKALDO

IÑIGO LICERANZU

Iñigo Liceranzu. Gol en Lasesarre Barakaldo C.F. 1980
Gol para el Barakaldo de “Rocky Liceranzu” frente al Cadiz C.F. en Lasesarre
Jesús Íñigo Liceranzu Ochoa (13 de marzo de 1959 Bilbao, Vizcaya) conocido en el mundo del fútbol como ROCKY LICERANZU, implacable defensa central que tras jugar en Segunda División B con el Bilbao Athletic, fue cedido en la temporada 1980/81 al Baracaldo C.F., en Segunda A.
Rocky Liceranzu entrenador Barakaldo C.FCon el Baraka fue titular en la zaga gualdinegra durante toda la temporada disputando 37 de los 38 partidos de liga además de los de Copa del Rey donde el Barakaldo cayó eliminado en el camp nou frente al F.C. Barcelona. De aquella temporada (última del conjunto fabril en 2ªA) recordamos su único gol con la zamarra gualda y negra. Fue contra el Cádiz C.F. un 19 de Octubre de 1980. La maravillosa imagen de Liceranzu anticipándose al meta Recio e inaugurando el marcador en lo que fue una victoria del Barakaldo por 2-0, fue tomada por Fidel Raso y publicada en el desaparecido diario Hierro.
Tras su gran temporada en Lasesarre y a pesar de aquel desgraciado descenso a 2ªB volvió a Lezama y del 81 al 87 jugó en el Athletic club colgando las botas en el Elche C.F. en 1988 habiendo disputado 188 partidos en primera división con 17 goles anotados.
Como entrenador ha estado en los banquillos de, entre otros, el Zalla Unión Club, la SD Lemona, Amurrio Club, y el Zamora Club de Fútbol. Cogió al Barakaldo C.F. mediada la temporada 2005/06 en la que salvó al equipo la última jornada en Anoeta. La siguiente temporada acabó 6º y la temp. 2007/08, que comenzó lidiando con el extraño caso de Rob Davies, terminó 4º clasificandose para el play-off. Su periplo gualdinegro finalizó en el estadio de Montilivi (Girona) aquella triste tarde de Junio de 2008.

Foto de Lasesarre cedida para Histórico Barakaldo C.F. por el blog Sestao en el recuerdo 

MANOLO: “Antiguamente, nadie se planteaba otro plan para el domingo que no fuera el bajar a Lasesarre”

Una mañana soleada. Un cortado con hielo y un zurito en la terraza de un bar del barrio de Arteagabeitia. La función grabadora de un teléfono móvil encendida encima de la mesa. E interrupciones. Interrupciones de hombres que pasan con las bolsas de la compra o que vienen de pasear de Gorostiza. Señores que reconocen la cara de una de las dos personas que se sientan a la mesa.
“¡Qué bien se te ve, Manolo!”. “¡Pasa buen día, Manolo!”. “A disfrutar Manolo y compañía y aúpa Baraka!”.
Una terraza, en el barrio de Arteagebeitia, fue el lugar elegido para charlar con Manuel López Martínez (Villa del Campo, Cáceres, 23/12/1954), más conocido como Manolo, integrante de aquel Barakaldo que soñó con ascender a Primera división. Pero también de otros Barakaldos que militaron en 3ª, de otras escuadras cuyos jugadores vistieron la zamarra gualdinegra durante muchas temporadas, vivían en el pueblo y eran reconocidos y admirados por los aficionados del club fabril.
Son, precisamente, esos hinchas, ya talluditos y peinando canas, los que saludan a Manolo; los que no olvidan que un día fue el capitán del equipo de su pueblo; los que reconocen más la cara de este bravo jugador, a pesar del paso del tiempo, que muchos de los rostros de las actuales plantillas; los que interrumpen una entrevista que Manuel López, Manolo, ha concedido a Histórico Barakaldo para hablar de aquellos Barakaldos, de aquel fútbol, de recuerdos y emociones en amarillo y negro.
Sorteadas las interrupciones, volvemos a apretar el botón de ‘REC’.
Barakaldo Cf 1976
1976/77 Arriba: Abiega, Arechalde, Raúl, Ceballos, Benito, Cucó. Abajo: Sainz, Manolo, Inoriza, Juan Carlos y Collantes

Los que vieron jugar a Manolo en los años 70 y 80 del pasado siglo, le definen como un futbolista bravo, un lateral derecho de gran recorrido. ¿Cómo se definiría Manolo a sí mismo como jugador?

¿Cómo me definiría? No sé… no voy a decir que fuese rápido o que no lo fuese, si bien es verdad que me gustaba mucho correr la banda. Tampoco diría que desechase el aspecto técnico. No sé, no era el típico jugador que solo marcaba al contrario sino que también me volcaba al ataque, que tenía tendencia ofensiva. De hecho, empecé de centrocampista en el Barakaldo juvenil, pero por circunstancias del juego, lesiones de compañeros y tal, acabé retrasando mi posición y acabé de 2, pero, como te decía, con las características típicas de lo que hoy entendemos como la figura del carrilero, algo que, por otra parte, encajaba con el estilo de fútbol que propugnábamos y con el tipo de futbolistas que teníamos.

¿Cómo era, pues, ese estilo que proponíais?

Diferente en cuanto a conceptos. Hoy se juega de una manera distinta, sobre todo en cuanto a la velocidad. En la actualidad, la gente físicamente está mucho mejor preparada que entonces pero eso no nos tiene que llevar a pensar que el fútbol de entonces fuese exclusivamente aguerrido o carente de técnica. Éramos muy intensos, claro, porque eso es lo que pedía la grada de Lasesarre, pero había gente que jugaba al fútbol de maravilla. También era otro tipo de fútbol porque, independientemente de cómo se jugase, estaba el factor reglamento que, en aquellos años, era mucho más permisivo que ahora. Hoy en día haces un agarrón y te sacan amarilla y eso, antes, era impensable. Yo, de hecho, empecé a jugar con tarjetas los últimos años de mi carrera.

Por último, está el propio campo. Lasesarre, el estado del césped, también condicionaba el juego. Si a los que jugábamos entonces nos hubiese tocado un campo como el que hay ahora, tendríamos que haber cambiado el estilo, volcándonos en mejorar tanto táctica como técnicamente.

Ahora que haces referencia a Lasesarre, más allá de las condiciones para la práctica del fútbol, ¿cómo era el estadio en aquellos años?, ¿qué ambiente se respiraba?

Uf, era increíble. Estando en 2ª división, el segundo año, el que estuvimos a punto de ascender a primera, la entrada media a Lasesarre cada domingo era de unos 10.000 o 12.000 espectadores. En tercera, también tenía unas entradas muy fuertes porque había partidos y rivales muy interesantes.

En todo caso, el ambiente que se respiraba aquellos años en Lasesarre era ambiente de fútbol. Los partidos siempre eran el domingo a las 17:00 de la tarde y nadie se planteaba otro plan que no fuera el bajar a Lasesarre. Veías por el pueblo unas colas de gente bajar al campo impresionantes. Se creaba un ambiente de fútbol total, en un campo tan auténtico y vetusto como era aquel y eso lo notábamos los futbolistas. Era una gozada jugar así, a pesar de las dificultades, que las había, como, por ejemplo, el tema de las mareas de la ría que inundaba el vestuario… pero, como digo, el ambiente era espectacular.

Te escucho y la pregunta que me surge es qué ha pasado para que esa imagen, para que ese ambiente de fútbol se haya mermado tanto en relación con el Barakaldo.

Son un montón los factores que pueden explicarlo. No se puede comparar lo de ahora con lo de antes. El ambiente era distinto. Ahora no hay tanta implicación de la propia plantilla del club con el pueblo. Hoy vas por Barakaldo y, salvo a uno o a dos, no conoces a nadie. Antes los jugadores parábamos en los bares, éramos un bloque de compañeros que nos juntábamos tanto dentro como fuera del fútbol y alternábamos por el pueblo. Era otra cosa, había otra comunión. El fútbol era diferente. Era igual menos materialista que ahora, que, ojo, me parece muy bien el profesionalismo del fútbol actual, pero son conceptos diferentes. Es difícil explicar qué ha cambiado en una frase porque han cambiado muchas cosas: los sistemas, los métodos, la forma de sentir, no hay repercusión mediática… jugar contra equipos que, con todos mis respetos, no son muy atractivos pues también hace que el ambiente decrezca, que la gente diga “otra vez”.

También es verdad que las últimas promociones que ha jugado el Barakaldo, la gente hemos respondido, hemos bajado al campo… o sea, cuando hay una motivación la gente responde… pero son esas cosas puntuales. Antes el público, como decía, tenía asumido que el domingo había que ir al fútbol, a Lasesarre y ahora, como eso no se da, es el equipo el que tiene que enganchar al público y si el equipo no transmite algo, difícil asunto.

Ascenso 1977 Barakaldo Herriko Plaza
La Herriko plaza a reventar en la celebración del ascenso del 77

Me ha gustado que emplees esa primera persona del plural al referirte a que “hemos respondido”. Y es que, de alguna forma u otra, llevas toda tu vida vinculada al Barakaldo.

Pues imagínate. Estuve siete temporadas en el Barakaldo, de 1974 a 1981. Antes estuve un año cedido en el Portugalete y dos años en el Barakaldo juvenil. Antes de esto no había estado en ningún otro equipo. Soy un producto de la cantera. Después del Baraka, fui al Burgos, donde estuve tres años, en 2ªA, en la época “dorada” en la que no se pagaba.

Después de la experiencia en el Burgos, regresé a Barakaldo donde compaginé mi profesión como profesor de Educación Física en El Regato con entrenar al Barakaldo juvenil. Luego, en los años 1995 y 1996, estuve de segundo entrenador con Ricardo Moreno. Fueron dos campañas y, en la segunda, le destituyeron cuando faltaban 6 o 7 partidos y, aunque tenía pensado marcharme con él, al final me quedé como míster del primer equipo en una situación delicada porque estábamos para descender pero al final lo salvamos.

Además, estuve de directivo con Miguel Acero. Entré de director deportivo y a los 6 meses me marché, por decisión personal, al ver cómo se estaba gestionando el club a nivel deportivo.

En todos esos años vistiendo la camiseta gualdinegra, has estado a las órdenes de muchos entrenadores. ¿Qué recuerdos guardas de ellos?, ¿te marcó alguno especialmente?

¿Entrenadores? Pues fíjate, he sido pupilo de nombres como los de Eusebio Ríos, Arriarán, Beaskoetxea, Fernández Mora, Carmelo Cedrún… precisamente, en la temporada de Carmelo, jugué de interior.

Por destacar, destacaría a Manuel Fernández Mora, Moruca. Fueron dos campañas con él y una de ellas la famosa en la que casi hacemos la machada de subir a 1ª. Guardo muy buen recuerdo de él. De aquí se marchó al Elche.

Además de Moruca, el mejor de todos para mí fue Eusebio Ríos aunque eran muy diferentes entre sí. Y muy diferentes con los entrenadores de ahora. Antes hacían de todo: ejercían de entrenador, de preparador físico, de entrenador de porteros, de utillero… Antes no había flechitas ni cosas así.

Por último, aparte de estos, me acuerdo mucho de Pedro Mari Beaskoetxea, sobre todo por lo que fue la temporada 79-80, en 3ª. Con él, ascendimos a 2ª otra vez, perdiendo 3 partidos en toda la liga. Curiosamente, Pedro Mari Beaskoetxea era el típico entrenador raro para aquella época porque le gustaba un poco el estilo de ahora: tocar, tocar, tocar… le daba lo mismo que en defensa le hicieras un caño a uno. No le gustaba, sin embargo, que se jugase al pelotazo, te echaba la bronca si lo hacías… y, jugando así, perdimos 3 partidos en toda la liga. Pues bien, la gente, el aficionado nos pitaba todos los partidos porque no le gustaba ese estilo de juego. De hecho, a pesar del ascenso, fue cesado la campaña siguiente.

Evidentemente, dado que te he preguntado por los entrenadores, qué decir de la infinidad de jugadores con los que has compartido vestuario…

Si hablamos de jugadores, más que destacar a uno u otro, me gustaría resaltar que, en aquellos años, éramos un bloque. Entonces no variaban tanto las plantillas. Esa fue una de las grandes ventajas que tuvo el Barakaldo en su momento. Yo en los 7 años que he estado en el Barakaldo, la mayoría de ellos, por no decir todos, cambiaban 4 o 5 jugadores, por lo que hemos sido compañeros muchos años juntos, haciendo un grupo muy fuerte. Nos conocíamos perfectamente y las novedades que venían eran para mejorar el grupo consolidado.

Creo que esta puede ser una de las claves que explique que en los últimos 15 o 18, 20 años, el Barakaldo, para mí, sea un desconocido a ese respecto. No sé si es porque el fútbol está así, pero lo que no entiendo es como el Barakaldo puede cambiar 15 o 18 jugadores de la plantilla todos los años.Indudablemente si quieres hacer un bloque, no puedes estar trayendo todos los años a tanta gente nueva. De hecho, conozco pocos equipos, hoy en día, de un poco de nivel, que cambien tanto las plantillas como el Barakaldo, por lo tanto, algo se está haciendo diferente, no digo mal, aunque creo que no muy bien porque lo que se está demostrando es que desde el año que yo me marché, el Barakaldo no ha vuelto a ascender y estamos hablando ya de 36 años. Vale que se han jugado 10 u 11 promociones y entendiendo que es muy difícil subir y que hace falta una dosis de suerte, creo que el problema está en cómo se planifican las plantillas. No sé, nosotros jugamos tres años en 2ª y tres años en 3ª pero tanto en los ascensos como en los descensos, no cambiábamos 15 jugadores, ni por bajar ni por subir.

No es normal, en definitiva esta situación y considero que algo hay que cambiar para conseguir mantener un bloque. No puede venirnos un entrenador pidiendo 15 jugadores. Yo eso no me lo imagino, por ejemplo, en el Athletic.

Manolo Barakaldo CF trofeo a la regularidad 1978
Manolo recibiendo el trofeo a la regularidad. Baracaldo C.F. 1977/78

¿Y qué crees que es lo que habría que hacer o cambiar?

Bajo mi punto de vista, atar a la gente joven con proyección. Sé que esta apuesta tiene dos variantes: o te piden mucho dinero o te la tienes que jugar con ellos con un contrato un poco mayor en el tiempo. Sea como fuere, por algo, por un modelo de los dos hay que apostar. Además, lo que no se puede es esperar a junio para renovar a la gente. Hay que empezar a tantear en enero o febrero a la gente a la que quieres renovar y negociar para que se quede y firme entonces.

Insisto: hay que apostar por gente joven con posibilidades aunque se arriesgue un poco de dinero. Cinco, seis, siete chavales, firmo con ellos tres años y voy consolidando un bloque. Y la gente tiene que saber que venir a Barakaldo hoy, al menos a nivel de Euskadi, es un escaparate y también hay que jugar con eso. Como ya he dicho, he sido directivo, jugador, entrenador… entiendo que es difícil pero hay que hacer apuestas.

Volviendo a los jugadores, aún dejando claro que lo que más quieres subrayar es el valor de que erais un bloque, de quién te acuerdas más, quién te impresionó teniéndolo a tu lado…

Es difícil destacar a uno o a dos… nombres que me vienen a la cabeza pueden ser los de Larreina, Regúlez, Delgado, Collantes, Dueñas, Manolo Sarabia, por supuesto… muchos… todos los que formábamos el bloque y que, como he dicho al principio, era gente que jugaba muy bien al fútbol.

En este sentido, hay un partido que lo tengo grabado en la retina y que no es por lo que yo hice ni por lo que hizo el Barakaldo, sino por lo que hizo uno de mis compañeros. Jugábamos en Turón, Asturias, en plena zona minera, en 3ª. Si nuestro campo tenía barro, aquel era el copón. Nosotros jugábamos por el ascenso y ellos por salvarse. Aquel partido empezó a llover y había un barro increíble por lo que el partido se convirtió más en una gran disputa que en otra cosa. All descanso perdíamos 1-0. Lo que ellos no sabían es que nosotros teníamos al Toro Larreina. Él ganó el partido. Él solo. Nunca he visto a ningún jugador entregarse tanto como lo hacía aquel. Se pegaba con todo: luchaba, bregaba y, como te digo, él ganó el partido. Acabamos 1-2. No se me olvidará aquel partido de Larreina.

Por lo que vas contando, en aquellos años, la situación del Barakaldo era, a nivel de competición, como una montaña rusa: ascensos, descensos…

Efectivamente. Muchas veces suelo decir, aunque la gente no se lo tome muy en serio, que jugar en el Barakaldo es tan difícil como jugar en el Barça o en el Madrid o en alguno de esos. Es porque son equipos que siempre tienen que estar arriba, que siempre tienen que ganar. Cuando estábamos en 3ª, el objetivo era ascender, siempre. Y en 2ª era una lucha perenne por no bajar. Entonces, claro, los entrenadores apostaban por gente joven porque te juegas todo. Jugar en el Baraka no era jugar a quedar 7º o 10º, los objetivos en el Barakaldo nunca eran medianías.

Esto respondía, claro está, al nivel de exigencia que siempre ha mostrado el socio del Barakaldo CF.

Claro, pero por lo que te decía. La afición siempre ha sido exigente porque los objetivos del Barakaldo siempre han sido jugarse algo. Es inimaginable pensar en ver al Barakaldo iniciando la temporada para quedar en el puesto 10 o así… si esto pasase, entonces sí que no bajaría nadie a Lasesarre.

Vicente Calderon Barakaldo CF 1979-80
Vicente Calderon 1979/80 Aguirrebengoa, Carmelo, Bardasco, Melendez, Manolo, Irusta (de pie). Juan Carlos, Merayo, Sainz, Dueñas y Otaolea (agachados).

Volviendo a aquel carrusel clasificatorio que decíamos antes de ascensos, descensos… llegamos a la mítica temporada 1977-78 en la que se rozó el sueño de subir a Primera.

Empezamos la misma siendo unos recién ascendidos ya que la temporada 76-77 estábamos en 3ª. Y partimos con el objetivo de la permanencia. Teníamos un muy buen equipo pero, claro, comparado con equipos como el Celta o el Zaragoza pues imagínate… pero además tuvimos la gran suerte de que nos vino al equipo un monstruo del fútbol como era Manolo Sarabia. Era un jugador impresionante. Lo trajeron para formarse cedido del Athletic, junto a Bengoetxea. Entre los dos, ese año, hicieron 32 goles, 16 cada uno, no te digo más.

El caso es que a Sarabia le veíamos los más veteranos y decíamos, “éste se ahoga aquí”. Era flaco, alto, le llamábamos La Cigüeña. Pero era un fenómeno. Era el típico jugador que te podía poner de los nervios porque ibas fuera y el otro equipo te achuchaba y demás y veías al otro tan tranquilo, tocándose las…. pero luego, de vez en cuando, le dabas el balón, hacía así y se cascaba un golazo.

Pero bueno, aparte de Sarabia, como te decía, en ese equipo había gente muy buena: estaban los Delgado, Duñabeitia… gente muy buena, con mucha correa… y, como decíamos, al principio, el planteamiento es el de mantenerse, pero se da la inercia del fútbol y empiezas a ganar, empiezas a ganar y coges una dinámica ganadora y cuando te das cuentas estás ahí arriba, ahí metido… y cuando nos dimos cuenta, dijimos vamos a por ello y fuimos y estuvimos a punto de conseguirlo.

Imagino que por tu posición en el campo, no serías un jugador de hacer muchos goles. ¿Recuerdas alguno en especial?

Bueno, en mi época de juveniles, que jugaba más adelantado, ya me cascaba mis 30 goles por temporada… pero sí es cierto que con los mayores del Barakaldo no hice tantos.

¿Algún gol que recuerde? Sobre todo uno, contra el Castellón. Típica jugada que te encuentras con un balón en la defensa, empiezas a progresar con él, sigues progresando, te encuentras con uno, lo sorteas, te sale otro, lo salvas, ya no te fijas si hay compañeros, te plantas en el área contraria, driblas al portero y gol. Fue en Lasesarre. Pañuelos blancos.

Ya nos has contado mucho pero, ¿recuerdas alguna anécdota especial que quieras compartir?

Es que anécdotas… no sé… miles. Recuerdo ahora un año con Juanito Arriarán como míster, en tercera, temporada en la que quedamos segundos, subiendo el Pontevedra. El caso es que en el Barakaldo nunca nos habían llevado concentrados a ningún sitio y vino éste, Arriarán, y, joer, una semana que se nos llevó concentrados a Castro-Urdiales, al Hotel Las Rocas. Fue algo muy especial porque aunque ahora parezca lo más normal del mundo, por aquel entonces no lo era.

Ya por ir acabando, ¿guarda Manolo alguna relación en la actualidad con el mundo del fútbol?

Hasta hace nada he estado en la escuela de fútbol de Sestao como preparador físico. Con el Barakaldo CF sigo vinculado como socio, pero hasta ahí.

En ese sentido, como socio, ¿cómo ves la actualidad del Barakaldo?

Lo que veo es que el Barakaldo, en estos últimos años, ha apostado por el ascenso, a pesar de que, como ya he dicho antes, no hay una línea clara por mantener un bloque. Aún así, creo que se están haciendo buenos equipos. Tampoco se está teniendo suerte pero también esperaba un puntito más en el tema de juego porque el campo lo requiere. El año pasado, por ejemplo, se hicieron 80 puntos, una muy buena temporada, pero el equipo llegó fundido y tuvo la mala suerte de no quedar 1º. Si el equipo se hubiera metido en el playoff a una eliminatoria, igual se habría podido ascender, pero al quedar segundos yo creo que se le vino el mundo encima.

Sobre el resto que, desgraciadamente, ha rodeado al club en el año de su centenario, pues muy triste. Yo no sé qué es lo que habrá pasado pero sólo quiero dejar claro que por encima de los nombres de unos y de otros, lo que tiene que prevalecer es la institución, el respeto por una entidad centenaria.

Manolo Barakaldo CF Vicente Calderon
Carlos disputa el balón ante la mirada de Manolo detrás en la última temporada del Barakaldo en 2ªA. At. Madrileño-Baracaldo C.F. 1980/81

Una entrevista de LUCCE para HISTÓRICO BARAKALDO C.F.

ARECHALDE Y URIONA

Francisco Javier ARECHALDE Aguirre (01/05/1951 Etxebarri, Bizkaia) José Miguel Urionabarrenechea Marquínez, URIONA, (12/07/1952 Etxebarri, Bizkaia) cruzan de nuevo sus caminos y se enfrentan en Lasesarre en un Baracaldo C.F. – Sevilla F.C. 16 de diciembre de 1973.
Arechalde Uriona Histórico Barakaldo C.F
Arechalde y Uriona, dos gualdinegros de Etxebarri
Coetáneos y nacidos en la misma localidad de Etxebarri, ficharon por el Barakaldo en el verano de 1971. Arechalde, un lateral izquierdo de gran proyección atacante, proveniente del C.D. Villosa con el que ascendió a la Tercera División la temporada anterior, siendo uno de sus jugadores más destacados. Uriona, delantero centro que venia demostrando sus cualidades con goles en las categorías inferiores del Athletic Club, llegaba del C.D. Baskonia de Tercera donde se encontraba cedido por el club de Ibaigane.
Dos temporada exitosas del Club Baracaldo. En la primera 1971/72, se proclamaron campeones de grupo y ascendieron a Segunda División y la siguiente, 1972/73 logrando un meritorio octavo puesto en la categoría de plata. Uriona, que anotó 13 goles recibió la llamada del Sevilla F.C. , siendo traspasado al club hispalense, claro candidato al ascenso a Primera.
Club Baracaldo 1972-73
Club Baracaldo 1972/73. Bilbao, Carlos, Ramirez Escudero, Arechalde, Tito y Nando (de pie). Dani, Escalza, Uriona, Urruchurtu y Ortiz. (agachados).
Y llegamos al momento de la imagen, 16 de diciembre de 1973. Pero mejor un día antes, el sábado 15 y los sucesos en la concentración sevillana. Y es que esa foto de los dos jugadores de Etxebarri estuvo a punto de no producirse. Hay una intrahistoria…
El Sevilla C.F. venía arrastrando algunos problemas deportivos tras la no consecución del ascenso la temporada anterior y la pérdida de confianza en su entrenador, el holandes Happel. Además sus tensas relaciones con gran parte de la plantilla y unos resultados peor de los deseados esa misma temporada dejaban al Míster sin margen de crédito. Pues bien, ese Sábado previo al partido de Lasesarre en el comedor del hotel Tamarises de Algorta, a la hora de la cena del plantel, nuestro protagonista Uriona llegó 15 minutos tarde tras visitar a sus allegados en su regreso a Bizkaia. Happel le recriminó elevando el tono duramente y delante de todos, además de imponerle una multa de 2.500 pts y la invalidez para enfrentarse a su ex-equipo el Baracaldo C.F., a pesar de venir siendo titular los anteriores partidos del conjunto de la capital andaluza tras ganárselo en el campo con garra y pelea.  El técnico aseveraba que estaba descalificado para Lasesarre y “que podía coger el equipaje e irse a dormir al domicilio de sus padres”.
Como sea que Happel ya no contaba con el beneplácito de directiva  y afición, intercedió el presidente de la entidad Montes Cabeza, intentando rebajar la multa y sobretodo levantandole la sanción deportiva  “Si cree que no puede jugar porque otro puede ser má útil, no tengo nada que decir. Pero si le castiga por la tardanza después de haber estimado que su alineación interesa al Sevilla, reconsidere su decisión porque está castigando al Sevilla no a Uriona”. Uriona quedó en la concentración. Sería el último pardido de Ernts Happel con el Sevilla C.F., siendo cesado tras el encuentro con el Barakaldo.
Y es que aquel 18 de diciembre, con 14.000 espectadores en Lasesarre y con Uriona finalmente de titular en el césped, solo en punta y bien marcado por el gualdinegro Abiega, fue doblegado el Sevilla C.F. por un Barakaldo de garra y ataque constante donde Arechalde corrió la banda izquierda como un auténtico extremo durante todo el partido. Ocasiones de Dani al poste, de Benito desde fuera del área, la de Regulez que se va alta alguna de Urruchurtu…pero fue “Torito” Larreina el que logró batir la meta andaluza cuando ya corría el minuto 81. Algunas fotos de ese 1-0 al Sevilla F.C.
Jose Miguel Uriona tras subir con el Barakaldo en el 72, siguió en Segunda con el Deportivo Alavés, para, antes de retornar a la categoría de plata en las filas del Real Murcia, competir una temporada más con el Baracaldo C.F. (1975/76) en Tercera perdiendo la promoción de ascenso a Segunda contra el Cádiz C.F. y coincidiendo de nuevo con Francisco Javier Arechalde que completó un total de 6 temporadas disputando casi 200 partidos en el Barakaldo adueñándose de su banda izquierda y logrando los ascensos del 1972 y de 1977.

 

EL SINGULAR PASO DE PÉREZ-PAYÁ POR EL BARAKALDO

Barakaldo CF Pérez PayáJose Luis Pérez-Payá (Alcoy-Alicante. 28-3-1928) es uno de los más ilustres personajes del fútbol en el S.XX. Futbolista internacional que llegó a ser presidente de la RFEF y uno de los mejores jugadores que han pasado por el Barakaldo C.F.
De familia acomodada para la época, era hijo de un jugador (y después presidente) del Club Alcoyano y ahí empezó su relación con el balón. Preponderando siempre los estudios, vino en 1946 a la Universidad comercial de Deusto a cursar económicas mientras jugaba en su club de fútbol y se matriculaba en derecho como alumno libre en la universidad de Valladolid. El chico además de trabajador tenía dotes de superdotado (acabó la carrera como primero de su promoción).
Dos años en el club Universidad de Deusto y llega la llamada del Barakaldo. Era la temporada 1948/49. Varias fueron las condiciones de Pérez-Payá y su entorno para formar parte del Club Deportivo Baracaldo Altos Hornos. La primera era de obligado cumplimiento: como jugador amateur no podía cobrar. Así, el premio por aquella (la única) temporada en Lasesarre fue un reloj de oro. La segunda premisa era primar los estudios, como consecuencia y última condición solo podía disputar los partidos que se disputaran en casa y los de fuera que se regresase en el mismo día.
Barakaldo CF 1948-49 Pérez-Payá y Venancio
C.D. Baracaldo A.H. 1948/49. De pie: Venancio, Pérez-Payá, Urcelay, Fernández, Jose Luis, Olarieta, Cayetano (portero) Agachados: Albizua, Guridi, Tori Bilbao y Baniandrés.
Pérez-Paya debutó un 31 de Octubre de 1948, jornada 8 de Liga, pudo disputar 12 partidos, todos siendo titular y completando los 90 minutos (en aquella época no estaban permitidos los cambios), en los cuales anotó 6 goles destacando su doblete al Girona FC y su gol ante la Real Sociedad en aquel histórico encuentro con 22.000 personas en las gradas de Lasesarre. De los  12 envites, 10 fueron en casa y unicamente viajó a Gijón y San Sebastian por las conocidas limitaciones de su particular “contrato”. Su último partido fue el 3 de Abril de 1949 frente al Levante.
Las habilidades demostradas con el Barakaldo en Lasesarre de éste gran rematador, con buena capacidad de sacrificio y de destacable desmarque al espacio no pasaron desapercibidas y fue el despegue de su gran carrera en el mundo del fútbol.
Barakaldo CF 1948 pérez-payá
Lasesarre. Gol desde el suelo de Pérez-Payá en presencia de Albizua para el Barakaldo.
Tras un breve paso por el Athletic club donde recibió en compensación el alfiler de corbata de oro del club, debutó en primera con la Real Sociedad, siempre como amateur y aprovechando su etapa estudiantil en tierras vascas. Tras licenciarse en 1950 José Luis pasó el verano en Escocia buscando un descanso que le permitiese volver con ganas de enfrentarse a las oposiciones. Pero a la vuelta tenía varias ofertas de clubes de Primera, entre ellos el Atlético de Madrid. Como la capital le venía bien para sus aspiraciones profesionales, Pérez Paya se encontró de rojiblanco. Dos años en el club colchonero, aún siendo amateur le dieron para ganar una Liga y una Copa Eva Duarte, formando en el centro del ataque la famosa “delantera de cristal” junto a Juncosa, Ben Barek, Carlsson y Escudero.
Pérez-Payá Di estefano Rial Barakaldo C.F.Fichó por el Real Madrid y se hizo profesional. Había conseguido las oposiciones y fue nombrado inspector de trabajo en la provincia de Guadalajara y posteriormente trasladado a Madrid. Con el equipo compartía honores con otros delanteros míticos como Alfredo Di Stéfano, y Hector Rial con los que aparece en la imagen.
Con el Madrid consiguió dos Copas de Europa, dos Ligas y dos veces la Copa Latina. José Luis Pérez Paya en 1957, cuando acababa de cumplir 27 años, tras cuatro en el Real Madrid, dijo adiós al fútbol. Prefería dedicarse a su profesión a pesar de tener numerosas ofertas. Era Delegado del Ministerio de Trabajo en Castellón y eso colmaba sus aspiraciones. Su amor al fútbol le llevó años más tarde a presidir la Federación Española (1970-1975) curiosamente coincidiendo con el inicio de la segunda época dorada del Barakaldo. A buen seguro recordaba desde sus despachos aquellos partidos de barro en Lasesarre del brillante estudiante que sabía jugar al fútbol.

 

 

VENANCIO

Venancio Barakaldo C.F.VENANCIO Pérez García (Sestao, 22 de abril de 1921 — San Sebastián, 28 de noviembre de 1994).
Procedente de una familia con limitados recursos económicos, Venancio empezó a trabajar a una edad temprana en los Altos Hornos de Vizcaya. Alto y de complexión atlética, en su juventud practicó pelota mano, y no se introdujo en la práctica del fútbol profesional hasta los 24 años de edad.
Jugó cedido en el Club Deportivo Baracaldo A. H.  en las temporadas 47/48 y 48/49. Retornó al Baraka en la 55/56 para acabar de gualdinegro su carrera deportiva. Siempre en Segunda división y el quinto puesto como mejor clasificación.
Venancio se hizo un hueco en el equipo de San Mames y pasa por ser uno de los integrante de la segunda delantera histórica del Athletic Club junto a Rafael Iriondo, Telmo Zarra ( 2 mitos que también pasaron por el Barakaldo al final de su carrera),  José Luis López Panizo y Piru Gaínza, consiguiendo 3 copas del Generalísimo.
En la imagen vemos al gran Venacio con la zamarra gualda y negra en un más que embarrado Lasesarre, temp. 1955/56.

RICARDO MIRANDA ALONSO “CACHI”

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Tal y como reza, esquela de Ricardo Miranda jugador del Barakaldo y miembro de ANV
El 26 de abril de 2017, se cumplen 80 años de uno de los hechos más trágicos y tristemente recordados de la Guerra Civil Española: el bombardeo de la villa de Gernika. Un aniversario que también se puede y se quiere recordar desde este espacio que es Histórico Barakaldo pero en la claves que, evidentemente, normalmente se tocan aquí.
De esta forma, como ya se ha citado en alguna entrada anterior, la actividad del equipo, por aquel entonces Baracaldo F.B.C.,  se interrumpió a consecuencia del golpe de estado que desembocó en la contienda, en un momento en el que la entidad gualdinegra militaba en la Segunda División (así lo hizo en las  temporadas 1934/35 y 1935/36)
La irrupción de la Guerra Civil hace que se paralicen las competiciones y parte de los jugadores del Barakaldo salen hacia el frente, situación que provoca que el club quede inactivo ya en pleno 1937. Uno de aquellos futbolistas de los que se tiene constancia que tomaron parte en la guerra fue Ricardo Miranda Alonso, más conocido como Cachi.
Cachi fue un afiliado de la agrupación barakaldesa de Acción Nacionalista Vasca (ANV), partido político fundado en 1930, de ideología nacionalista vasca que se definía como de izquierdas, republicano e independentista. En su faceta balompédica, su posición en el campo era la de medio izquierdo y además de vestir la camiseta amarilla y negra del Barakaldo, también portó la zamarra albiazul del Deportivo Alavés.
“Baracaldés de nuestras estampas clásicas”, como reza la esquela que se adjunta y que se ha tomado para la elaboración de este post del libro “La guerra civil en Barakaldo: once meses de resistencia” http://www.edicionesbeta.com/libro.php?id=468 escrito por el historiador y profesor Koldo López Grandoso, Ricardo Miranda Alonso “Cachi” falleció en el frente, concretamente en la localidad alavesa de Legutiano el 2 de diciembre de 1936.
Sirva, con todo, rescatar hoy la figura de este jugador del Barakaldo CF con motivo de la mencionada onomástica, siendo conscientes que, a buen seguro, no fue el único cuya vida fue segada durante aquellos terribles tiempos. Desgraciadamente, los archivos y datos referidos a aquella época son muy escasos. En este sentido, cabe agradecer, nuevamente, la rigurosa labor del baracaldés Koldo López Grandoso al respecto.
Barakaldo FBC 1935
Balaídos (Vigo) 27 de Enero de 1935. Celta de Vigo – Barakaldo FBC (1-1). Cachi es el primero. Junto a él Segurola, Castor, Zuloaga, Olano, Larrazabal, Pisón, y Juan Ramón. Agachados: Fuentes, Antolín y Cachelo.

Un artículo de LUCCE para HISTÓRICO BARAKALDO C.F.