PUERTO LUMBRERAS

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Entrada del histórico del Águilas C.F. – Barakaldo C.F.
Suena el móvil. Es Unai, lo cojo. -Oye Aitor! ¿Tú te acuerdas bien de lo de Águilas? –Joder Unai, como no me voy a acordar!! –No, de lo del bus y todo eso… Fue oírlo y esbozar una sonrisa que me cubrió toda la cara como me ocurría en todas las ocasiones que se lo había contado. No era necesario que habláramos más. Ya intuía lo que me iba a pedir. Será una gozada revivir y volver a narrar las peripecias del último viaje con el Baraka en Tercera tal y como de forma exagerada yo las recuerdo. Acompañarme y subamos juntos el Puerto Lumbreras una vez más.

El sábado ya me desperté inquieto. Tenía que ser de esos días de siesta obligatoria. Y no porque un largo viaje nocturno esperaba, que también, sino porque se adivinaba muy larga la espera hasta las diez de la noche, hora programada para la salida del bus. Sabía que algunos terribles gualdinegros ya estaban disfrutando de las fabulosas playas de la costa cálida y eso aumentaba los deseos de llegar a destino. Buff..era mucho tema echar todo el finde fuera de casa y los 55 inscritos nos montamos salerosos en el autobús del ascenso. La gente fue acudiendo al lugar de siempre con los rituales acostumbrados; saludos, nervios, abrazos, el piscolabis en el bar de al lado y los dos o tres que siempre llegan tarde retrasando la salida ganándose el aplauso irónico del resto de la expedición.

Las primeras horas de un desplazamiento tan largo son excitantes. Las conversaciones giran y se cruzan de un lado a otro sin piedad… kurrelo, familia, la vida, la tensión de la espera, fútbol, mucho fútbol, la Eurocopa, que justo en ese momento atravesaba sus fases finales, pero sobre todo el rarísimo partido de la ida disputado siete días antes y donde ocurrió de todo, el resultado de 0-0 que llevábamos en la mochila adornado con todos sus tópicos (no es malo del todo, si marcas tienes muchas opciones…)… Llega la primera parada, cae la noche cerrada, algunos duermen, otros siguen hablando.

Mentiría si asegurase que recuerdo aquellas charlas pero sí que tengo la sensación de buen rollo y pasarlo bien. No dormí. No pude. Las cuatro horas de supersiesta, los nervios y el red bull que me tomé por si acaso actuaron como eficaz bálsamo anti-sueño. Y así pasaba la noche hasta que pronto, muy pronto apareció Lorenzo. A las 7 estaba atizando cosa mala. Brutal. La gente se despertaba y primeros cánticos. Estábamos llegando. Los chicos cada vez más animados, la gente no aguantaba en el asiento, más calor, más cánticos. Genial. Pasamos Lorca y las señales de la carretera nos lo chivaban. La autopista se bifurca. Águilas 30 km. Perfecto.

Y en esto, algo ocurrió. El viaje se empezó a torcer de igual forma que torció el bus en un inexplicable volantazo a la derecha que nos cambia la dirección. Cesan los cánticos. Más calor. La peña primero se mira extrañada y luego miran flipando a través de las lunas del autobús del ascenso. Se divisa otra señal. Puerto Lumbreras 15 km. Sin haber escudriñado ningún mapa la cosa ya era muy rara y enseguida se oyó un “éste se ha confundido” “¿porque cojones ha cogido esa salida?” y el clásico “por aquí no es”. Y subimos el puerto, y seguimos subiendo. La incomodidad y desasosiego de la situación nos imposibilitaron disfrutar de la mas que segura preciosa panorámica del paraje.
Calor, agobio, mosqueo, mucho calor. Llevábamos 10 horas de viaje y no estábamos para bromas. Era penoso pensar que nos encontrábamos a punto de llegar y ya casi nos llegaba el olor del lunch que nos tenían preparado en el hotel de los jugadores. La intención era arribar allí, estar con ellos, desayunar, darles ánimos, joder, iba a estar de puta madre. Pero no, ahí nos ves remontando el mítico Puerto Lumbreras para girar 30 km hacia atrás casi hasta Lorca y volver a coger la autovía dirección Águilas.

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Nueva ruta abierta. Barakaldo – Águilas rodeando puerto lumbreras

Bueno, ya pasó. Casi una perdida pero bueno. Seguimos. Otra vez la señal de Águilas 30 km. Seguir autovía dirección Águilas. Fácil. Íbamos apurados pero igual llegábamos. Y ocurrió. Se juntaron los astros en la posición adecuada y en uno de los actos más absurdos que hayamos visto en nuestra puta vida el chófer vuelve a dar volantazo a la derecha y enfila la salida del puto Puerto Lumbreras…NOOOOOOOO!!!!! Ya no era agobio ni mosqueo. Eran ganas de estamparnos ahí mismo en el monte. Locurón. Más y más calor. La gente se revuelve, cabezazos en los asientos. Llamada al Presidente Romero, que es hincha antes que presidente. Flipaba. Obviamente no nos podían esperar más y se marchaban para el campo. Otra vez subiendo el puerto, otros 30 km para atrás, otra hora perdida. El día de la marmota. Ya dudábamos de llegar al partido. Los que habían dormido creían que era una pesadilla. El desquicie de los gaupaseros era notable.

Aparece otra vez nuestra señal Águilas 30 km. Bifurcación, cuidado, ay ama…¡seguir autovía! Y el desvío al intimidante Puerto Lumbreras. Todo el bus: REC-TO!!, REC-TO!!, REC-TO!! Y no coge el desvío. Estalla el autobús. Gritos, la peña se abraza, vi gente llorar…parecía que había marcado el Baraka. Vaaaaamosssss!!!!!!

Todo lo demás salió perfecto. Aparcamos en el campo, salimos de la tartana con las piernas aún temblando y degustamos ahí mismo unos aperitivos de bienvenida que calmaron los ánimos en buena medida. Nos reunimos con los gualdinegros que andaban disfrutando del finde murciano y al partido.

Ni el ambiente decididamente hostil que reinaba en El Rubial ni la aplastante temperatura del mediodía que no era ni medio normal (tal vez allí sí) nos molestaba ya demasiado después de lo acontecido y la trascendencia del partido se impuso a cualquier tema extradeportivo. Su gol. El gol de Garrido. Los 20 min. de sufrimiento eterno. El final, el ascenso celebrado en el terreno de juego, la fiesta con la plantilla mas tarde en el famoso bar de La Hoya quedarán grabados en la historia del club. La vuelta fue tranquila, aunque nos hubiera dado igual perdernos por ahí, ese día fue de gloria. Y menos mal. Porque si no subimos la desventura del Puerto Lumbreras no daba para éste relato alegre y dicharachero sino para otro menos amable y necesariamente olvidable. El ascenso lo convierte en un mal necesario, un vía crucis, un camino de redención, una bonita historia. El plácido recuerdo que me pidió Unai dibujándome una sonrisa que me invadió toda la cara, como en todas y tantas veces que lo cuento desde entonces.

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El gol de Garrido para el Barakaldo C.F. y la locura de la afición gualdinegra

Una viñeta de Aitor R. para Histórico Barakaldo C.F.


4 thoughts on “PUERTO LUMBRERAS

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